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La Coctelera

Categoría: Política

PROTEJAMOS A LAS MÁS PEQUEÑAS

miguel | 29, nov

Ecuación social: hombre (18 a 35 años) + niña (<15)= agresión sexual, abusos, maltrato, vejaciones...

Así nos lo montan, así nos lo venden, así se despachan los medios de comunicación que han hecho que la sociedad no abra los ojos para ver más allá de lo que hay y se guíe solamente por lo que ellos dicen.
Todos tenemos culpa de esto. Desde el medio más sensacionalista al señor o la señora que están en sus casas, jubilados, viendo la tele, escuchando la radio o dando sus primeros pinitos en Internet mirando noticias.
En Canarias el otro día era detenido un chico por haber llevado a la hija de su novia al médico tras una caída en los columpios del parque. La ecuación estaba echada. No le quedaba otra que ser acusado de los delitos que he citado anteriormente. Y es que aquí también ha tenido bastante culpa que en el hospital también lleven esta ecuación hasta los extremos. Ahora uno o una ya no es inocente hasta que se demuestre lo contrario, se le acusa públicamente, y luego ya se demostrará. Es bien cierto que, desgraciadamente muchas veces, esta ecuación se hace realidad. Muchos jóvenes, y seguro que más de los que salen a la luz, se aprovechan de una situación de cercanía con algunas niñas y algunos niños, de los recursos y los contactos de Internet, y abusan de ellas y de ellos. Ésta es la lacra por la que todos tenemos que luchar: pornografía infantil cero! Pero no nos equivoquemos. Ahora, un joven que es muy niño y va siempre con adolescentes menores que él, un chico que cuida a su sobrina, a la hija de un amigo, un señor que pasa horas con un niño simplemente por el hecho de ser amigos, uno enseña al otro la vida, eso que todos estamos aprendiendo hablando con los más experimentados. Ahora eso es delito, hasta que se demuestre lo contrario. Lo peor es si en esas reuniones a la pequeña o al pequeño le pasa algo, una rozadura, se le cae un jarrón y se corta en una pierna, se rasca contra una esquina de una mesa de cristal, corriendo por el jardín se cae y se hace una herida con un palo, con una piedra, ETC, ETC.
Ahora todos los hombres desde los 18 en adelante estamos condenados.
Al chico de la noticia se le acusó públicamente, se dejó a la opinión pública. Gente agolpada en la entrada del juzgado insultando. Eso está bien, si fuera culpable. Se ha demostrado que no, que la niña se cayó, y ahora se mira hacia otro lado. En los medios alegan que se dejaron llevar por el diagnóstico del hospital, y no piden perdón. El hospital calla, y no pide perdón. Personalidades de la política canaria maldicen la tragedia, pero no piden perdón. Se podrían juntar todos en un comunicado y decirle al chico, "mira, tío, lo sentimos, no era nuestra intención malmeter contra tu persona, pero ¿qué podíamos hacer? Fue un cúmulo de hechos que apuntaban a ti." Y a otra cosa. Al chico le han jodido la vida. ¿Con qué valor se queda a solas con otro hijo o con otra hija de vecina? ¿Con qué actitud se quedaría la gente al ver que él está jugando con un menor en el parque? ¿Si da la hora de cenar y todavía están allí, se quedarán los vecinos vigilando sus movimientos desde la ventana de la cocina, por lo que pueda pasar? No sé, pero ahora a la gente ya le quedará la idea de que alguna vez fue acusado y no la cambiará. No tendrá una vida sin prejuicios. "Prejuicios", hay tantos. Los medios de comunicación, el hospital, la sociedad, los políticos y las políticas, jueces y juezas, abogados, abogadas... Lo mínimo que se puede pedir es que los profesionales que tengan que hacer el diagnóstico valoren siendo imparciales, objetivos, y que esto también lo hagan las demás instituciones responsables del protocolo de actuación ante posibles casos de abusos sexuales. Así, los demás también seremos responsables y no se juzgará al de turno como si fuéramos lobos ante carne fresca. Ya me espero esta polémica en La Noria, Sálvame, o alguna de estas flatulencias que abundan por la televisión.
Tenemos que seguir luchando por esas infancias rotas a manos de personas carentes de cualquier tipo de valor y principio, que abusan de niños y niñas indefensos, pero no nos equivoquemos y no metamos a todos los hombres en el mismo saco. La generalización no es el camino correcto. Tal vez se acuda a este recurso por falta de medios, en todos los ámbitos, por sentirse impotentes ante la realidad...
Ahora todo es público, una noticia algo bien metida en los medios de comunicación, un titular que venda, que enganche y "sensibilice", y la suerte está echada. La policía acompañando al supuesto agresor al juzgado, los padres de la niña en los medios pidiendo justicia, un hospital que calla, un juez que anuncia medidas y mano dura, unos políticos que salen a la palestra a aumentar la sensación de desprecio...Así juega este país.
En el diario digital "canariasahora.es", se podía leer, entre otras perlas: tras sufrir tres paradas más, la niña no pudo soportar la brutal agresión de la que fue vícitima. En "canarias7.com" también recogían los hechos: una brutal paliza mató a Aitana. La niña no se cayó del columpio, los golpes y las quemaduras que tenía se los provocó supuestamente Diego...

Laura Freixas, observaciones de lectura obligada.

miguel | 30, oct

ARTÍCULOS:
"Mujeres y cultura: una breve arqueología de la misoginia reinante."
"La marginación femenina en la cultura."

De Laura Freixas.

Estos dos textos están estrechamente relacionados, desde el punto de vista de que denuncian y muestran, abierta y escrupulosamente documentado, el inferior concepto que se tiene del género femenino en el lenguaje, la prensa, la televisión y, en definitiva, en la cultura. Tales hechos han sido perpetuados por una concepción patriarcal de la humanidad. En la historia, en la filosofía, en la ciencia y en otras muchas ramas del conocimiento, siempre nos han "inculcado" personajes masculinos. Desde etapas escolares, son muchos los nombres de grandes exploradores, científicos y filósofos que tenemos que aprender y biografiar. Es de destacar que tan solo en casos puntuales, y debido a la profesora o profesor de turno, se nos muestran a mujeres que han destacado en cualquiera de los campos citados. Es de mencionar a Marie Curie, la que muchas veces es presentada junto a su marido como una importante científica. Tengo que reconocer, avergonzado, que hasta este nombre, Marie Curie, nunca jamás, en mis épocas de estudio en primaria, ni en secundaria, había oído hablar de alguna mujer que tuviera importancia en el devenir de la sociedad y de la humanidad. Es muy triste que en un campo como es la educación, de aires libertarios, igualitarios y "súper-modélicos", tarden tanto tiempo en introducir a personajes femeninos en los manuales a impartir. Ante este hecho, queda al descubierto que la educación ha contribuido, como tantos otros muchos factores, a perpetuar esta situación de desigualdad de derechos, de deberes, y de oportunidades en el sector femenino. Solamente ahora empezamos a darnos cuenta de tantas injusticias por las que han sufrido muchas mujeres. Ahora que está de moda la película de Amenábar, muchos/as señores y señoras investigan sobre la vida de Hypatia de Alejandría. Horrorizados y horrorizadas, se llevan las manos a la cabeza al comprobar tamaña privación de libertad de elección a las mujeres durante tantos siglos, como cohabitantes de este planeta tan injusto la mayoría de las veces en los aspectos más inimaginables.
Laura Freixas realiza un análisis sobre el dualismo mujer y hombre y su relación con los referentes malo, bueno, y universal y particular. Se atribuye, desde épocas no recordadas, lo universal a lo masculino, lo viril, lo magnífico; mientras que lo particular es cosa de lo femenino, la naturaleza de menstruar, de amar, de lo sexual. La autora nos muestra cómo el ser hombre está asociado en el lenguaje a sujeto, persona, productor de palabra y de cultura...La mujer se relaciona con la sexualidad, la hembra de la especie. La "especie". Comprobamos cómo este término incluye a hombres y mujeres, en efecto, pero aquí la mujer aparece, digamos, como algo particular, muy bien visto por Laura Freixas. La especie es entendida desde el punto de vista de la existencia sobreentendida del hombre, lo masculino, lo imperante. Así nos fue, nos va y nos irá si no cambiamos la perspectiva. La mujer forma parte de la vida como lo es el nacer, crecer y desaparecer. A esto debe contribuir un pensamiento de igualdad por encima de todas las cosas. Nada de estereotipar aspectos, juegos, trabajos, funciones, coches, etc. Cada cual es cada uno y cada una, con su libertad de elección. Conozco a chicas que realizan trabajos "de hombres", nunca las he visto trabajar, pero bien seguro es que pasan las mismas dificultades que sus compañeros, las misma penurias y se llevan los mismos logros, pero lamentablemente, peor remunerados. El cambio no pasa por modificar unas leyes. No. Porque en el interior de quienes dictan estas leyes está enraizado un sentimiento de superioridad, de igualdad a medias, de hipocresía, de doble moral, de paralelismo social, no de dualismo personal, de igualdad verdadera. Como opositor a Educación Infantil que he sido y que seré en el futuro, he visto la feminización de este nivel de la educación. Me he espetado contra una sociedad divida, en la que unos y unas se defienden según cuál sea el campo de acción, mayoritariamente masculino o femenino.
La lectura.
Laura Freixas hace un resumen de datos recopilados acerca de los hábitos lectores de la población. Se da la casualidad que son mujeres las que más leen. Enhorabuena. Por fin se reconoce. Pero es más, puntualiza que no son pocas las ocasiones en las que este hecho es inferiorizado, alegando que el nivel de las obras que leen las mujeres es menor, con lo cual se deduce, según algún testimonio sexista, que el nivel de cultura de un país está bajando debido a que las que leen más, que son ellas, lo hacen ante lecturas de peor calidad. Vaya.
Con respecto a la escritura, destacan más mujeres en el ámbito de lectura infantil y juvenil, Harry Potter, etc. Ahí sí que las dejan. Para lo verdaderamente serio, (si acaso estas etapas no lo son), dejan a los hombres. Los datos hablan por sí solos. Las mujeres escritoras que más abundan son las esposas o viudas de hombres importantes, periodistas frívolas, humorísticas, o que se alejan de los cánones de los temas importantes. Pero, como se pregunta la autora, ¿verdaderamente son las que más abundan? Como bien cuestiona, son las más representativas de esta sociedad patriarcal, donde lo relevante es alejado del sector femenino.
En cuanto a la televisión, son muchas las ocasiones en las que colocan a personajes masculinos de renombre en la cultura ante personajes femeninos de un prestigio cultural inexistente, perpetuando la visión de que la mujer se relaciona con la apariencia, la moda, lo popular, la sexualidad, etc. De la televisión solo puedo decir que lleva un camino hacia la autodestrucción de lo personal, de lo bondadoso, de lo propio, de la autodeterminación y de la propia personalidad crítica. Sería un trabajo arduo y muy costoso sacar y tirar de este medio de comunicación las conductas sexistas, machistas e injustas con las mujeres, desde el programa donde hay azafatas ligeras de ropa, hasta las tertulias parecidas a la citada líneas arriba. Al margen quedaría comentar la calidad de las emisiones que, por supuesto, están muy alejadas del buen gusto y de la cultura de la que muchos visionarios de este medio hacen gala.
Por último, las conclusiones a las que llega serían las que mucha gente (muchos hombres, en su mayoría) quiere eternizar. Las mujeres leen más= ellas están rebajando el nivel de literatura del país, no es que lean mejor literatura. De la opinión de que la obra de esta mujer es mala= las novelas de las mujeres son malas. De la existencia de algunas mujeres escritoras y frívolas, o mujeres fotogénicas= las escritoras son personajes frívolos que sirven para poner la nota de color.
Cambiémoslo, modifiquémoslo, reeduquémoslo, igualdad en todos los ámbitos, pero en todos, sin excepciones ni restricciones.

Persépolis

miguel | 30, oct

Persépolis es una película de animación. Pero no es una película de animación "al uso", no está realizada con grandes avances tecnológicos, millones de efectos y de colores. No. Utiliza el blanco y negro para dejar al espectador centrarse en la historia, como para atribuir esta pieza a un público que no sea el infantil. A esto ayuda, por supuesto, el lenguaje utilizado en casi todo momento por la protagonista, a veces soez, pero claro y directo. Creo que se puede decir que dice lo que muchas otras mujeres han callado durante tanto tiempo y tantos años de represión.
Persépolis cuenta la historia de una niña que vive en el Irán del último cuarto del siglo pasado. Da la casualidad que vive en el entorno de una familia occidentalizada y adinerada, donde el padre goza de un puesto relevante en la sociedad y la madre hace gala de un espíritu crítico y una personalidad propia y condenadora de las desigualdades que están viviendo. Este hecho es el que marca el carácter de la niña. El matrimonio está bastante al margen de costumbres e imposiciones del régimen imperante. Destaca, también, la figura de la abuela, que al vivir en la misma casa pasa mucho tiempo con la protagonista.
A lo largo de la emisión vemos distintos acontecimientos sociales y políticos, leyes que se sacan de la manga los que gobiernan, imposiciones, represiones, etc. Y todo esto visto a través de los ojos de la niña, que nos ayuda a simplificar y a hacernos una leve idea de las penurias e injusticias por las que hubo de pasar el país árabe. Leyes que siempre dejan en el poder a los hombres, es decir, se les niegan derechos inalienables a las mujeres. El caminar solas, orientaciones acerca de cómo deben de vestir, de con quién deben ir, de qué deben hacer... Imposición de forma de vida. En líneas anteriores hacía mención a la abuela. Ésta, de un especial carácter a la hora de orientar y aconsejar a su nieta, sabe de sobra cómo afrontar esta etapa política y social en su país. La protagonista toma esas directrices en gran consideración, puesto que engrandece la figura de su abuela hasta límites solo comprendidos desde la perspectiva de un nieto que admira a su familiar anciano por encima de todo y que intuye que es sabio por todo lo que ha vivido y soportado. En la abuela destacan su incansable saber estar, sus opiniones, su sabiduría y su criterio a la hora de aconsejar a la pequeña, que ya da trazas de ser poseedora de un espíritu crítico con las injusticias y buscador de la igualdad social, así como también de tener una rebelde curiosidad política.
En el filme observamos todo un cúmulo de desigualdades e injusticias con las mujeres, no sólo con la libertad social, sino explícitamente contra las mujeres. No pueden mirar a los ojos, no pueden llevar la ropa que quieren, no pueden estudiar lo que quieren, casi no pueden ir solas a ningún sitio. Ante esto, destacan también aquellas mujeres que reprenden a sus compañeras acusándolas de ir en contra de la religión, del estado, de lo políticamente correcto.
La protagonista viaja al extranjero, como medio de fuga de esa sociedad que no puede satisfacer sus ansias de libertad. Tras una época, se pregunta por qué ella está ahí y sus compatriotas están pasando penurias.
Al regresar "acepta" la forma de vida. Observa que todo ha ido cambiando, que están "solas" ante la represión masculina y del gobierno. Estudia, se forma. Tras una época de breve desánimo, la abuela la hace reaccionar con una serie de frases que son tajantes:
- "Teníamos tantas ganas de ser felices que olvidamos que no éramos libres". Es decir, se pone de relieve la aceptación de la reclusión religiosa.
- "Todo el mundo puede elegir siempre". Aquí quiere despertar en su nieta esa conciencia que cree perdida. Esa conciencia libertaria y crítica con todo lo impuesto.
- "El miedo nos hace perder la conciencia y también nos vuelve cobardes". Esta expresión está relacionada con el hecho de que las mujeres han optado por rendirse, por miedo a ser condenadas y hasta asesinadas, al ir en contra de lo requerido por el poder.
En resumen, la historia presentada en Persépolis es una visión de lo sufrido por una familia, y en extrapolación, una sociedad, en la época en que se encuadran los hechos. La figura de la niña no es más que para sensibilizar a los espectadores, mostrando de manera más cercana y más simple las injusticias y los hechos más transcendentes que obligaron a muchas mujeres a vivir en la oscuridad, ocultando su forma de pensar, sus estudios, su vida, y sin poder mostrar a sus "vecinos" lo mucho que han luchado por tener una cultura, unas costumbres y unos orígenes de los que están completamente orgullosas, pero, por el contrario, unos orígenes en los que, lamentablemente, han sufrido una represión solo mínimamente imaginable, entre otras cosas, gracias a esta película de animación.

Desvíos de atención.

miguel | 18, sep

Asombrado, veo con qué facilidad se perdona una deuda millonaria a un país sudamericano. En total, 81.3 millones de dólares, no sé la cantidad exacta en euros, y tampoco me la podría imaginar. "Manda carallo", diríamos por aquí.
En cuanto me enteré de la noticia, esperé a que EL PAÍS estuviese libre al día siguiente en la cafetería, para que ver cómo abordaban la noticia. Pues resulta que con un artículo bastante pequeño, a tres columnas, pero con no más de 300 palabras. Es una vergüenza! No sólo porque a la hora de meter caña sin importar el color algunos se caguen por los pantalones y sólo apunten en una dirección claramente, sino porque ahora nos suben los impuestos y por otro lado se perdona una deuda así, para que Bolivia apoye a las empresas españolas allí. Hay que joderse!! y mientras, los españoles en España pagando, y pagando, y rascándose el bolsillo. Luego, en cuanto se deba algo a Hacienda, se enviarán circulares pidiendo la condonación de las deudas, (y es necesario utilizar este término, para que quien no lo sepa no se moleste en buscarlo y pase de largo ante la noticia. ¡Qué listos son!). Aquí seguro que pasa!
Ala, que este mundo está hecho para los ricos y para los listos, a condonar se ha dicho!! La pena es que tal y como está montado, los ricos parecen ser los más listos, y no creo que sea así.
El que vea al país desde fuera debe estar muriendose de risa.