Jueves, tarde-noche. Pontevedra, mi antigua ciudad estudiantil y de primeras experiencias. Mucho frío, como a 1 grado. Hacía tiempo que no la visitaba, y tenía ganas, me encanta. Hay que recorrerla para descubrir todos los puntos de vista que te puede enseñar. Y se sabe que hay tantos como ojos que observan. A eso voy. Suelen, y digo esto porque tengo hablado con bastante gente en esta situación, ser personas amables, que han tenido mala suerte, un revés en sus vidas, problemas con las drogas, con la familia o en el trabajo. Todo el mundo sabe que le puede pasar a cualquiera, pero muchos miran para otro lado, incluso yo muchas veces no tengo ganas de pararme un momento por tener destino fijo. Está claro que cada uno conoce los problemas de cada uno, que cualquiera tiene derecho a dar o no limosna, unos centimillos que cuestan mucho ganarlos. Eso está claro. Tendría muy fácil referirme al comportamiento de esa gente, conocida por todos, que van con la cabeza bien alta y que cuando tropiezan con alguien se limpian, y según qué aspecto tenían, se autocachean en el medio de una plaza. Pero peor es juzgar sin conocer.

Hay gente en esta situación que pasa de todo, simplemente levanta la mano para pedir y baja la cabeza, ¿por vergüenza? pero eso es otro asunto. Como digo, a muchos se la sopla, le dejan 0´20€ y rosman por lo bajini, otros al ver que le dejan menos cantidad se alegran y tocan la flauta más alto y con más movimiento.
La persona de la imagen solo necesitaba unos céntimos para entablar una conversación, comentar sobre el frío que hacía y la noche que le esperaba, y en ese momento es cuando uno se da cuenta que le puede pasar a cualquiera, y se pregunta cómo puede llegar una persona a estar así, sin un sitio donde dormir caliente, te quedas pillado pensando en si dejará dormir a los perros tapados con la manta y él al raso, de si tendrá para comer, y de si le dará lo que tenga a sus compañeros, quedándose él sin nada que llevarse a la boca.
Cuánto llevará así? De dónde viene? Qué le pasó en la vida?
Llevo unos tres años llevando la cámara a cuestas a todos los sitios, pero reconozco que esta imagen, por sencilla, desenfocada, oscura, etc que sea, puede decir más que muchas otras que haya podido tomar. No le di las gracias por haberme dejado fotografiarle, se las di por haberme hecho pensar.
Suerte.
Recapaciten.