ARTÍCULO PUBLICADO EN LA VOZ DE GALICIA el domingo, 1 de febrero del 2009, por Luis Ventoso.

Vive la Cataluña política instalada en un lucrativo lamento respecto a España: no estamos cómodos, no nos quieren, nos maltratan... Pero nadie se mueve con la admirable habilidad de Cataluña a la hora de cerrar negocios en el tablero español.
Sin dejar de invocar nunca agravios tremebundos, en los últimos años han logrado unos juegos olímpicos, dos remodelaciones de Barcelona y el AVE. Mediante el Estatut, le han fijado al mismísimo Estado unas condiciones draconianas: el 18,8% del gasto español en infraestructura tendrá que ir allí obligadamente. Además, a través de La Caixa y de altos ejecutivos catalanes, controlan la manija del petróleo (Repsol), el gas (Gas Natural) y la electricidad, pues catalán será el nuevo coloso energético que surgirá de la fusión de Fenosa y la gasera de Gabarró.
Para completar el dibujo, en plena crisis están cerrando la compra de la segunda aerolínea española: la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y empresarios locales afectos van a hacerse con Spanair, que tendrá su sede en el Prat (que Zapatero ampliará con una inversión de 500 millones, pese a que fue remozado por completo para la Olimpiada).

Vamos ahora a la otra esquina. ¿Cuál fue la gran operación económica de Galicia en la pasada legislatura? La autopista se hizo americana, tuvimos la primera inmobiliaria española y ya no la tenemos, nuestros embalses y térmicas de Fenosa servirán a Cataluña y no se conoce desembarco importante de empresa alguna. Pero, ánimo, que están en marcha espectaculares gestiones: dar uso al mítico solar de Astano, dibujar en servilletas en grandes restaurantes el legendario traslado de Ence, seguir divagando sobre las cajas, trapallear con los molinillos y tocarles la moral a los únicos grandes empresarios que crean empleo aquí.

Si Espartaco pelea así, mejor que nos saquen leones sin dientes.