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La Coctelera

Categoría: Educación

Laura Freixas, observaciones de lectura obligada.

miguel | 30, oct

ARTÍCULOS:
"Mujeres y cultura: una breve arqueología de la misoginia reinante."
"La marginación femenina en la cultura."

De Laura Freixas.

Estos dos textos están estrechamente relacionados, desde el punto de vista de que denuncian y muestran, abierta y escrupulosamente documentado, el inferior concepto que se tiene del género femenino en el lenguaje, la prensa, la televisión y, en definitiva, en la cultura. Tales hechos han sido perpetuados por una concepción patriarcal de la humanidad. En la historia, en la filosofía, en la ciencia y en otras muchas ramas del conocimiento, siempre nos han "inculcado" personajes masculinos. Desde etapas escolares, son muchos los nombres de grandes exploradores, científicos y filósofos que tenemos que aprender y biografiar. Es de destacar que tan solo en casos puntuales, y debido a la profesora o profesor de turno, se nos muestran a mujeres que han destacado en cualquiera de los campos citados. Es de mencionar a Marie Curie, la que muchas veces es presentada junto a su marido como una importante científica. Tengo que reconocer, avergonzado, que hasta este nombre, Marie Curie, nunca jamás, en mis épocas de estudio en primaria, ni en secundaria, había oído hablar de alguna mujer que tuviera importancia en el devenir de la sociedad y de la humanidad. Es muy triste que en un campo como es la educación, de aires libertarios, igualitarios y "súper-modélicos", tarden tanto tiempo en introducir a personajes femeninos en los manuales a impartir. Ante este hecho, queda al descubierto que la educación ha contribuido, como tantos otros muchos factores, a perpetuar esta situación de desigualdad de derechos, de deberes, y de oportunidades en el sector femenino. Solamente ahora empezamos a darnos cuenta de tantas injusticias por las que han sufrido muchas mujeres. Ahora que está de moda la película de Amenábar, muchos/as señores y señoras investigan sobre la vida de Hypatia de Alejandría. Horrorizados y horrorizadas, se llevan las manos a la cabeza al comprobar tamaña privación de libertad de elección a las mujeres durante tantos siglos, como cohabitantes de este planeta tan injusto la mayoría de las veces en los aspectos más inimaginables.
Laura Freixas realiza un análisis sobre el dualismo mujer y hombre y su relación con los referentes malo, bueno, y universal y particular. Se atribuye, desde épocas no recordadas, lo universal a lo masculino, lo viril, lo magnífico; mientras que lo particular es cosa de lo femenino, la naturaleza de menstruar, de amar, de lo sexual. La autora nos muestra cómo el ser hombre está asociado en el lenguaje a sujeto, persona, productor de palabra y de cultura...La mujer se relaciona con la sexualidad, la hembra de la especie. La "especie". Comprobamos cómo este término incluye a hombres y mujeres, en efecto, pero aquí la mujer aparece, digamos, como algo particular, muy bien visto por Laura Freixas. La especie es entendida desde el punto de vista de la existencia sobreentendida del hombre, lo masculino, lo imperante. Así nos fue, nos va y nos irá si no cambiamos la perspectiva. La mujer forma parte de la vida como lo es el nacer, crecer y desaparecer. A esto debe contribuir un pensamiento de igualdad por encima de todas las cosas. Nada de estereotipar aspectos, juegos, trabajos, funciones, coches, etc. Cada cual es cada uno y cada una, con su libertad de elección. Conozco a chicas que realizan trabajos "de hombres", nunca las he visto trabajar, pero bien seguro es que pasan las mismas dificultades que sus compañeros, las misma penurias y se llevan los mismos logros, pero lamentablemente, peor remunerados. El cambio no pasa por modificar unas leyes. No. Porque en el interior de quienes dictan estas leyes está enraizado un sentimiento de superioridad, de igualdad a medias, de hipocresía, de doble moral, de paralelismo social, no de dualismo personal, de igualdad verdadera. Como opositor a Educación Infantil que he sido y que seré en el futuro, he visto la feminización de este nivel de la educación. Me he espetado contra una sociedad divida, en la que unos y unas se defienden según cuál sea el campo de acción, mayoritariamente masculino o femenino.
La lectura.
Laura Freixas hace un resumen de datos recopilados acerca de los hábitos lectores de la población. Se da la casualidad que son mujeres las que más leen. Enhorabuena. Por fin se reconoce. Pero es más, puntualiza que no son pocas las ocasiones en las que este hecho es inferiorizado, alegando que el nivel de las obras que leen las mujeres es menor, con lo cual se deduce, según algún testimonio sexista, que el nivel de cultura de un país está bajando debido a que las que leen más, que son ellas, lo hacen ante lecturas de peor calidad. Vaya.
Con respecto a la escritura, destacan más mujeres en el ámbito de lectura infantil y juvenil, Harry Potter, etc. Ahí sí que las dejan. Para lo verdaderamente serio, (si acaso estas etapas no lo son), dejan a los hombres. Los datos hablan por sí solos. Las mujeres escritoras que más abundan son las esposas o viudas de hombres importantes, periodistas frívolas, humorísticas, o que se alejan de los cánones de los temas importantes. Pero, como se pregunta la autora, ¿verdaderamente son las que más abundan? Como bien cuestiona, son las más representativas de esta sociedad patriarcal, donde lo relevante es alejado del sector femenino.
En cuanto a la televisión, son muchas las ocasiones en las que colocan a personajes masculinos de renombre en la cultura ante personajes femeninos de un prestigio cultural inexistente, perpetuando la visión de que la mujer se relaciona con la apariencia, la moda, lo popular, la sexualidad, etc. De la televisión solo puedo decir que lleva un camino hacia la autodestrucción de lo personal, de lo bondadoso, de lo propio, de la autodeterminación y de la propia personalidad crítica. Sería un trabajo arduo y muy costoso sacar y tirar de este medio de comunicación las conductas sexistas, machistas e injustas con las mujeres, desde el programa donde hay azafatas ligeras de ropa, hasta las tertulias parecidas a la citada líneas arriba. Al margen quedaría comentar la calidad de las emisiones que, por supuesto, están muy alejadas del buen gusto y de la cultura de la que muchos visionarios de este medio hacen gala.
Por último, las conclusiones a las que llega serían las que mucha gente (muchos hombres, en su mayoría) quiere eternizar. Las mujeres leen más= ellas están rebajando el nivel de literatura del país, no es que lean mejor literatura. De la opinión de que la obra de esta mujer es mala= las novelas de las mujeres son malas. De la existencia de algunas mujeres escritoras y frívolas, o mujeres fotogénicas= las escritoras son personajes frívolos que sirven para poner la nota de color.
Cambiémoslo, modifiquémoslo, reeduquémoslo, igualdad en todos los ámbitos, pero en todos, sin excepciones ni restricciones.

EDUCACIÓN, CUERPO DE PROFESORES, ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA Y “SU POLÍTICA”.

miguel | 16, sep

Tras un tiempo de observaciones, cavilaciones y sorpresas, he decidido relatar lo que creo que es, a mi juicio, el mundo de la educación, el cuerpo de maestros y la administración educativa.
Ante todo, ante una entrevista, un examen, una prueba de cualquier tipo, uno parte de la dependencia de sus conocimientos, sus habilidades y su capacidad de respuesta y de adaptación a lo que se le pide. Si te has preparado estás nervioso, pero sabes lo qué sabes y partes de la igualdad de condiciones.
El sistema educativo actual depende directamente del gobierno que esté en el poder en ese momento. Ni más, ni menos. Así funcionaba, funciona y funcionará siempre, en este, nuestro país. Disfrutamos de un sistema educativo que fue implantado en otros países hace unos 17 años, con resultados nefastos, y qué hacemos, implantarlo aquí, a ver qué pasa. Luego nos quejamos de si los alumnos y la juventud en general no tienen educación, faltan al respeto a sus mayores, y demás. Los padres delegan en los profesores la educación de sus hijos, pero por el contrario, en cuanto un maestro levanta la voz al alumno, ahí, ahí sí están los padres. Para lo malo y no para lo bueno, pasar tiempo con ellos, dedicarles atención. Es verdad que actualmente esto último no es muy posible. Pasar todo el tiempo que debiera o quisiera un padre o una madre con su hijo hoy en día es complicado, los motivos son conocidos: trabajo, encierro en uno mismo por parte del adolescente, etc. También no es menos cierto que ningún padre o ninguna madre quieran delegar totalmente la educación en los maestros, los primeros quieren estar pero no pueden, por lo que le conceden plena confianza y libertad de movimiento al equipo docente, al menos, en un principio.
Tras esta responsabilidad, a la mínima, son muchos los maestros que optan por avisar al jefe de estudios ante cualquier rebeldía, acto de protesta o blasfemia. Parte de incidencias y para casa unos días. Hartos de tanta mala educación, los maestros echan la culpa a los padres, alegando falta de confianza en su labor, desatención de sus hijos, etcétera. Los padres, echan la culpa a los profesores por no saber enseñar. Ésta es la palabra: la escuela está para enseñar, la familia está para educar. Una convivencia en armonía sería lo idóneo, entre estas dos realidades, junto con la sociedad, se debería educar a niños y niñas, enseñando valores morales, respeto hacia los demás y otras necesidades tanto académicas como personales.
Llegamos a un punto en el que unos están hartos y otros todavía más, y la salida paterna es tomar la vía fácil, ignorar cualquier tipo de colaboración y "machacar" al profesor o profesora de turno si el chaval dice que lo tratan con injusticia en clase. Por otro lado, muchos maestros se obstinan en que se está "quemado" y cogen una baja. Cabe decir que siempre hay excepciones y que también hay una convivencia colaboradora entre padres y profesores.
He asistido durante estos años a una progresiva oleada de comentarios descalificatorios hacia el sector del profesorado, dejadez en sus funciones, falta de profesionalidad, le cogen manía a uno o confabulan en contra de otro para que sea expulsado del centro. Es verdad, son muchos los que al aprobar la oposición y verse en su puesto de trabajo, tranquilos y tranquilas, con un sueldo para toda la vida, y hartos de luchar y, seguramente, de sufrir por la plaza, abogan por una vida sin altibajos, preocupados por sacar adelante a algunos alumnos que vean que merecen la pena, "desechando" a otros muchos, pensando que ya serán los profesionales del futuro quienes se encarguen. "Que si llegan las dos y me tengo que ir a comer", "que si voy a tomar un café", "que si para qué me rompo la cabeza con él, si está claro que va a ser un delincuente", etcétera. Esto ocurre, y es comparable a otros sectores públicos, salvando las diferencias, por supuesto.
Claro que ahora hay menos educación en la juventud, y todos tenemos la culpa, pero en lugar de hablar o escribir de ello los que deciden, deberían atajar el problema, y la respuesta no es darle más "poder" a los alumnos sobre los maestros, ni otorgarle más a estos últimos. La respuesta es, simplemente, educar en el respeto, confiar en la labor docente, trabajar con fines comunes, y analizar todo desde un punto de vista crítico, no partiendo de la premisa de que los que actúan de uno u otra forma lo hacen para hacer el mal, sino porque ignoran los procedimientos.
También quiero hacer mención a un asunto en lo concerniente a la actitud de la sociedad con los maestros, en este caso, de Educación Infantil, y al pequeño grupo de profesores masculinos. Hablo de la "feminización" de este nivel de educación. Me explico. Ante todo, comprendo la actitud de padres y madres hacia la situación de ver a un hombre impartiendo clases de Educación Infantil a su hijo o hija. Y más, tras la multitud de detenciones de esos despojos humanos sin escrúpulos que acechan a indefensos menores ante la pantalla de un ordenador o de cualquier otra manera. Esto lo entiendo, y lo secundo. Me parece lógico. Pero, asombrado, veo cómo un maestro recién salido de la facultad, con conocimientos y buenas notas, tanto en la teoría como en la práctica, no ve que la búsqueda de empleo como maestro de Educación Infantil dé frutos. En este caso me topo con un montón de situaciones en las que se escuchan comentarios como: "claro, es que los padres y las madres prefieren que sea una mujer quien esté con sus hijos". Un maestro o una maestra imparten educación, y deberían hacerlo en plena confianza, siendo conscientes de que parten con el apoyo de padres y madres. No estoy haciendo una observación machista, ni mucho menos. Creo en el feminismo, y estoy de acuerdo en que muchas veces es una mujer la más indicada para infundir buena educación, visión crítica, valores morales, dulzura e inocencia a los alumnos; me quito el sombrero ante el sector docente femenino. Pero, por otro lado, se están cerrando puertas a un grupo de personas que también pueden ser grandes educadores, pedagogos y docentes de distintos niveles. Todos, mujeres y hombres, hombres y mujeres, deben formar parte de la educación de nuestros hijos. Porque la educación, en fin, es eso, igualdad de sexos y de oportunidades, respeto por la otra persona, cooperación, trabajo mutuo, valores, normas y deberes. Del mismo modo, también son muchos los hombres que se cierran puertas a sí mismos, eludiendo la faceta educativa tan importante en la vida de los alumnos desde los primeros niveles. Así, optan por renunciar a pertenecer a un grupo dedicado a niños y niñas de cero a seis años, y delegar esta tarea en sus compañeras femeninas, quizás por el sentimiento de dejar la responsabilidad de la educación de lado, por temor a no saber educar mejor que una mujer, o simplemente, porque a ellos les ha ocurrido lo mismo. Y así, seguimos renegando de una educación igualitaria, no desde el punto de vista de los alumnos, sino de los maestros. Sea de quién sea la culpa, seguro que todos tenemos parte de ella. Con esto, volvemos al tema que ocupa líneas anteriores, la educación tiene que estar por encima de leyes, políticas, ideales, género y economías. No sin un trabajo en equipo se llega a enseñar valores y educación a los más jóvenes.
En la perspectiva actual, cada alumno tendrá un ordenador para clase, para trabajos, o para hurgar en Internet. En La Voz de Galicia del jueves 10 de septiembre, en la sección de Opinión, hay un artículo de Xosé Carlos Caneiro que habla sobre este aspecto. Entre otras cosas, se refiere a la virtual modernidad en que se encuentra actualmente el sector educativo. Expresa brevemente la idea de lo material, el dinero y su importancia en la sociedad que observan los jóvenes. También hace mención a lo fácil, al hecho de darle todo masticado a los alumnos, para que no aprendan que en el saber estriba el esfuerzo y la curiosidad. Al mismo tiempo, nuestros dirigentes no se ponen de acuerdo sobre la Ley de Educación más adecuada para nuestro país, nuestros hijos e hijas reciben un portátil, para que no se queden atrás con respecto a sus colegas europeos, como si la informática fuese lo más importante. Estoy de acuerdo en que se debe acercar al alumno a las nuevas tecnologías, negarlo sería como estar ciego, pero ya se sabe cómo resultará el experimento. A la gente de a pie, con excepciones, se le echa una mano y piden el brazo. Pasa con todo, ayuda para desempleo, ayuda para la compra de automóviles, ayuda para el alquiler... y así surgen los más avispados, los que se aprovechan de este hecho.
En estos días asistimos a las discusiones de si se les deben dar atributos de autoridad pública a los maestros en la Comunidad de Madrid. Parece que en Valencia ya era así. Esto entra en relación directamente con lo dicho líneas arriba, darle autoridad a unos y no a otros. La respuesta no es dársela a los maestros, sino que se tiene que partir de la educación. Esta idea, en un principio, no es del todo descabellada si se aplica con rigor y a sabiendas de los acontecimientos. Pero tal y como, si fuera el caso, se puede conceder el rango de autoridad pública a los maestros madrileños, también se les debería exigir excelencia en su trabajo, objetividad, calidad y una formación continua más específica y más controlada. Y tal y como se apoya a los profesores en Madrid, también debería haber un acercamiento a los alumnos, preguntarse cuáles son sus intereses, exprimir las cabezas pensantes en educación para tratar de llegar a esos jóvenes. Qué les preocupan, qué los angustia, a qué aspiran, etc. Espero que así sea, si no, otra ley más a la saca, otra polémica, y otro tema para desviar la atención mediática en los informativos. Cuánto daño ha hecho a la imagen de los jóvenes lo visto en Pozuelo hace unos días.

UNA EXPERIENCIA EDUCATIVA. O PELOURO:

miguel | 11, mar

"Pelouros,
rodando, libes, al correr del río,
del río,
de la CIENCIA que nutrió toda UTOPÍA,
de la UTOPÍA que animó a toda CIENCIA
LA CIENCIA DE LA INCIERTA REALIDAD VERAZ
DEL NIÑO
DEL HOMBRE
DE LA VIDA
DEL CORRER DEL RÍO ...
... LA UTOPÍA."

J. LL.

O Pelouro (1973), es una escuela singular, no debe ser entendida como una escuela al uso, cómo la entiende la Administración Educativa, estandarizada, homogénea, común a toda enseñanza pública. O Pelouro es una experiencia, ante todo, una experiencia educativa, enriquecedora, liberadora de estigmas clasistas, que no establece diferencias, simplemente, educa de igual forma a todos, desde el respeto por los iguales, sin alienaciones a un sistema uniforme, como el que existe en la inmensa mayoría de los centros de España. Esta experiencia, creada con tal esfuerzo y tesón que sólo conocen sus impulsores, María Teresa Ubeira y Juan J. R. Llauder, lleva ya más de treinta años funcionando en Os Baños, a unos kilómetros de Tui, Pontevedra.
En el Diario Oficial de Galicia del 8 de agosto de 1988, en el Decreto 191/1988, del 21 de julio, se declaraba a O Pelouro como centro singular experimental de innovación psicopedagógica e integración. En el artículo 3, se le daba la consideración de centro privado concertado. Es gratuito.
Mi compañera y yo llegamos a tiempo para poder asistir a la asamblea diaria, donde se tratan temas de días anteriores, los alumnos exponen lo que harán en la jornada, y también donde se comentan asuntos relacionados con opiniones de padres de alumnos sobre su rendimiento. Me sorprende ver cómo alumnos de diferentes edades, condiciones y capacidades atienden a las explicaciones y a las directrices de la pedagoga, M. Teresa Ubeira. Es muy fácil reparar en la dedicación que tiene a la educación, ese afán por llegar hasta el último resquicio del proceso de enseñanza-aprendizaje. Tras las primeras palabras, realizar unos movimientos con la complicidad de los oyentes, acompañarlos de unas consignas divertidas y mandar cerrar los ojos y pensar, la pedagoga pregunta a diferentes alumnos qué es lo que habían decidido hacer en el día. Unos, seguir con un mural sobre la II Guerra Mundial, otros, practicar geografía, y otro más, realizar un dibujo para su madre, con motivo del cumpleaños de ésta. Me quedo asombrado al ver que un alumno de 4 años aproximadamente relata lo que hará, trabajar el juego simbólico y matemáticas. Este hecho sería impensable en "nuestro mundo educativo", el de las oposiciones y la escuela pública. Por turnos, y más o menos por edades, los alumnos se van yendo a sus quehaceres, a sus aulas, donde trabajarán por rincones o por grupos.
Tras la asamblea, en la breve charla con los pedagogos, entra en juego más de una vez el término "educación psico-socio-pedagógica", que rápidamente entendemos como motor de la actividad educativa en O Pelouro, y que nos había quedado claro durante la asamblea. Otro aspecto que salió en la conversación, y que me llamó la atención, es el proceso de "yoización" que llevan a cabo en el centro. Según una entrevista realizada por Laura Rodríguez de Llauder Ubeira, profesora de O Pelouro, a los fundadores directores del mismo, "la maduración yoizante estructura un núcleo interiorizado, imprescindible, médula, cerne y referencia del ser, en el que van a ir integrando los estímulos, vivencias, sentimientos, valores, información y conocimientos. La yoización va a otorgar sentido e identificación al propio sujeto y a aquello otro, con lo que se relaciona, susceptible de ser conocido, valorado y/o aprehendido".
Nos guía una amable neuro-psicóloga por las diferentes clases, los de infantil, los de primaria, la panadería, los de artes plásticas, los cocineros, los "caballos menudos", el cerdo vietnamita, el huerto, el invernadero, la carpintería, la piscina, la variedad de recursos, y luego, la factoría, ese "edificio-obra de arte" realizada en conjunto por profesores venidos de diferentes lugares y por los alumnos de la época. Pensar que aquello eran sólo ruinas al ver en qué se ha convertido, un lugar de visita obligada. Allí cocinan, tejen coloridas prendas con el fin de ponerlas a la venta, hacen conferencias y cursos, etc. Casi pegada está la casa rural, ofertada como una agradable estancia, y todo esto rodeado de un gran hórreo, vides, flores y un campo donde cultivan la patata.
Pedagógicamente me parece una muy buena experiencia, alabada por unos y criticada por otros, pero que, ante todo, hay que ver, apreciar y respetar como una salida a lo establecido, a esa escuela comentada líneas arriba, que establece clasificaciones. Una salida que, según M. Teresa Ubeira, es necesaria, mediante la cual hay que cambiar un sistema educativo demasiado pensado políticamente y muy poco pensado desde el punto de vista del niño, desde sus intereses y motivaciones. En O Pelouro si hay conflictos se solucionan in situ, al instante, entre compañeros que en realidad se quieren y se admiran como personas. Aquí no se sienten diferentes a nadie, son capaces de cualquier cosa, niños que no cuentan la quincena aprecian rasgos del comportamiento y del lenguaje, o rasgos políticos y sociales en una película para mayores de 18 años. Desarrollo psico-socio-pedagógico.
Personalmente, me he quedado con ganas de más, con ganas de aprender, de convivir con los alumnos y con los pedagogos más tiempo, días, semanas o jornadas enteras, para comprobar los progresos y los logros, los conflictos y las disputas entre compañeros, su solución, el consenso. También la metodología seguida, las orientaciones, todo ello para admirar, criticar y experimentar. Porque tras el estudio universitario se sale con una idea preconcebida de la educación formal. O Pelouro es "diferente", pero no diferente negativamente, sino más bien desde un punto de vista positivo, el del alumno y el de los educadores que se conjuran para potenciar su desarrollo en todos los ámbitos. Me sorprende saber que es más conocido fuera de nuestras fronteras, que vienen grupos de otras ciudades u otros países para admirar este método. Tal vez tendría que ser al revés, que O Pelouro saliera a mostrar su educación a otros centros públicos de España, muchos abrirían los ojos.
Al terminar la visita, mi compañera y yo realizamos un análisis, ¿y después de O Pelouro qué? Pues, el bachillerato, el selectivo y la universidad, para unos, y el trabajo, un oficio y la incursión en la sociedad como personas adultas y capaces, para otros.
Para M. Teresa Ubeira esto es ciencia, como dice el poema que encabeza este escrito, "la ciencia que nutrió toda utopía, la utopía que animó a toda ciencia". Para mí, es una visita que me sabe a poco, tan sólo una experiencia, pero una experiencia con futuro. Ánimo y mucha suerte.

La espera y "Metrópolis"

miguel | 23, jun

sábado, 21,junio,10:00 am, antigua Facultad de Ciencias de la Educación, Pontevedra.

Hacia buen día, casi no había nubes y el bochorno empezaba a notarse, se auguraba un día de esos en los que no paras de sudar y te sientes "sucio", como si necesitaras tres o cuatro duchas en unas pocas horas. Unos segundos después de salir del portal y dirigirme al exámen ya pude comprobar que se mascaba día de oposición, como esos días de partido de fútbol importante, o de hazañas del asturiano o del "de Manacor". Pude comprobar como la gente iba en mi misma dirección, portando carpetas, un tocho de folios ENCUADERNADO, y "2 bolígrafos del mismo color", que aunque a veces no se podían ver, sí se intuían!
Los opositores se amontonaban delante de la puerta, unos 400 más o menos, bien vestidos, aunque yo esperaba ver algún modelito, dada la importante cita y los comentarios previos, ya que por tradición siempre suele aparecer alguien de traje, con chaqueta, aunque haga mucho calor, pero no, me recoradaba a un exámen masivo de universidad, de esos de convocatorias de septiembre o diciembre. Los comentarios eran siempre los mismos, que si qué temas llevas, que si has metido esto o lo otro en la programación, que si en qué tribunal te ha tocado, etc., en fin, lo normal y esperado.
En la apertura de puertas empieza el baile, como en la peli de Metrópolis, pensaba yo mientras subía las numerosas escaleras, mirándonos todos, abanicándose unas, dada la inmensa mayoría de presencia femenina este día, y con cara de preocupación otras. Me imaginaba la fábrica de la citada película al final de las escaleras, todos al mismo paso, como máquinas, e intentaba concentrarme en evitar la tensión, la preocupación, pero resultaba inútil ante tanta gente resoplando, colorada, abanicándose, resoplando, y resoplando...
Al llegar a la puerta aún había que esperar a que te llamaran, unos treinta minutos en mi caso, y seguían resoplando, mascando el momento lentamente, como una agonía, bueno, como, no, era una auténtica agonía. Me llaman, entro, firmo, me siento. En mi sitio, detrás, una veterana opositora (digo veterana porque lo comentó ella con posterioridad, no porque estuviera entrada en años), de unos treinta, decía que llevaba como siete años presentándose, que si nos molestarían los gritos provenientes de la calle, que había maratón, atletismo, ciclismo y no sé que más, en fin, agonía. Opté por se educado, entendiendo la situación, y mantuve una conversación aguantándome las ganas de decirle que se callara, pero bueno, cada uno aguanta los nervios como puede, no? le di poca conversación con el fin de retener un poco su habladuría, y lo conseguí, pero dio otro interlocutor a su derecha (mierda, ahora se ponen a hablar del exámen, de la programación, de supermodelo, de leyes, de OT, etc, pensé yo). Entonces miré hacia adelante, ahora sí, una veterana opositora también, esta vez entrada en años, y me calló bien, hay que tener fe y nunca se puede dejar de intentarlo. Pensé que ella se merecía la plaza, me imaginé qeu trabajaría en un colegio, de interina, qeu llevaba muchos años ya, pero que necesitaba la plaza fija por si la cambiaban de destino, y le deseé suerte mentalmente.
Con todo esto, nos comentan que tenemos que esperar a que la presidenta del tribunal saque las tres bolas, se lo haga saber a los tribunales de todo Galicia y nos lo hagan saber a nosotros, en resumen, más espera!
A las once menos cinco de la mañana empezamos, tras esciribir los títulos de los tres temas a elegir en el encerado.
Me sorprendo al ver que en media hora tenía medio tema escrito ya, y qeu no se me ocurrían más cosas que mencionar, ya que no era precisamente un tema que me había estudiado, pero sabía que podía hacer un apaño, y con un popurrí de ideas sacar algo decente, al fin, ya había empezado, y no quería levantarme sin escribir una sola letra, por orgullo, y porque algo siempre sabes. La verdad, no me lamenté por no haberme estudiado ese tema, tenía bien claro a lo que iba, si me tocaba uno que sabía pues lo hacía, y si no, pues relacionaba y relacionaba, la cuestión era hacer ver al tribunal que algo había estudiado, redactarlo bien y salir con la cabeza alta, con el sentimiento del deber cumplido, aunque un poco decepcionado por la envidia sana que me invadía al ver que mis "colegas" sabían muy bien el tema elegido. Me alegro por ellos, se lo merecen. Los de Pontevedra y los que conocí en la academia.
Se me había pasado por la cabeza la idea de dedicar la tarde del sábado a preparar la defensa, pero pronto se me pasó, asi que disfruté del buen día de paseo, como el 90% los opositores.

Ahora quedan las exposiciones orales, novedad para mí también, volverán la tensión, la agonía, el calor, el sentimiento de "suciedad", el sudor, la emoción, el resoplo, la espera.

Que aprueben los que verdaderamente se lo merecen, no los demás. Mucha suerte.

Miguel Lois, sin prisa pero sin pausa.

Uno nunca sabe donde va a acabar.

miguel | 5, abr

Estudias porque te dicen que tienes que hacerlo, porque hay que ser algo en la vida, porque es una obligación hasta que cumplas los dieciseis, o porque te gusta (estos cada vez son menos).

Piensas que estaría de puta madre ganar mucho dinero haciendo algo que te gusta. Luego, a muchos los llama el espíritu del empleo remunerado ya a los diecisiete o dieciocho, pueden andar a su aire, comprar una moto o un coche, tener cierta independencia, y dejan los estudios. Hay que respetar todo tipo de decisiones, al fin y al cabo, es la vida de cada uno la que está en juego y se ve alterada por una forma de vivir más fácil, sin tener que aguantar a profesores, sin tener que estudiar para un exámen, y cosas de esas. Hay que reconocer que a quien no le gusta estudiar no hay que obligarlo, y hace bien en ponerse a trabajar, ya que ahora y gracias a los tiempos que corren no nos vemos obligados a dejar los estudios para trabajar para sacar una familia adelante, como ocurría antes.

Cuando llegas a la universidad, el que llega, ve que está haciendo algo que le gusta, piensa que queda mucho para terminar la carrera, y hace bien en disfrutar, porque esa época nunca volverá. Pero luego? ¿Qué ocurre al terminar? El último año empiezas a pensar en qué podrás hacer para ganarte la vida, si la carrera y lo que te gusta tiene salidas profesionales, etc. y ahí, ahí es cuando te das cuenta que hay otra gente que fue más práctica, refiriéndome al hacho de elegir otro tipo de estudios, con más salida y con mayor facilidad de entrada en un trabajo fijo, bien remunerado, etc.

Cuando escoges una titulación universitaria donde al terminar hace falta volverte a poner a estudiar para "atrapar" un puesto fijo para toda tu vida, vuelves a recordar lo dicho en el párrafo anterior, lo "práctico" de unas carreras y de otras, pensando siempre en lo que uno quiere hacer o no, si gusta o no. Pues bien, en este punto es cuando tienes que plantearte si haces la oposición o si haces la guerra por ti mismo y te buscas la vida. Eso decidí yo, viendo la dificultad, que no de temario o de cantidad, para aprobar, debido al escaso número de plazas y al planteamiento que se hace de las pruebas.

Desde siempre los jóvenes han tenido que buscarse la vida, pulular de un lado para otro con el fin de encontrar una felicidad (ya sea personal, económica, etc, y no en este mismo orden). Y cuando encuentran algo que, de algún modo satisface alguno de los elementos de felicidad citados antes, se aferran a ello y lo hacen su modo de vida, puesto que se pueden estancar, acomodar, quedarse satisfechos con lo que tienen y no buscar más en la vida, olvidan sus prinicipios universitarios. En cierto sentido se puede entender, porque es cuando se dan cuenta que no todo lo que ves y sientes cuando estudias una carrera se parece tan siquiera un poco a la realidad. Por eso hay que animar a esta gente, que haciendo a un lado su formación y trabajo en los años de estudio, recobran la ilusión por salir adelante haciendo y despempeñando otros empleos y otras funciones.

Con esto, quiero decir que yo soy uno de esos, que ahora me voy a dedicar a un mundo muy diferente de lo que estudié, de lo que aprendí, totalmente diferente, y soy novato en él, pero lo tomo con ilusión, la misma o más que cuando empecé a estudiar algo que me gustaba.

Cuando terminas la carrera y no hay trabajo de lo tuyo, TRANQUILO, siempre hay otras cosas que te gustan y que también puedes hacer, aunque no sepas nada en absoluto de ellas, pero solo la curiosidad puede hacer de primera motivación para aprender.

INFO OPOSICIONES

miguel | 19, mar

o meu primeiro parto

miguel | 19, mar

o día 27 deste mes teño que entregar a memoria de prácticas, e despois de levar bastante tempo traballando nela, non sen esforzo,xa case a teño rematada. Para min é como parir un fillo, con todos os respetos