Ecuación social: hombre (18 a 35 años) + niña (<15)= agresión sexual, abusos, maltrato, vejaciones...
Así nos lo montan, así nos lo venden, así se despachan los medios de comunicación que han hecho que la sociedad no abra los ojos para ver más allá de lo que hay y se guíe solamente por lo que ellos dicen.
Todos tenemos culpa de esto. Desde el medio más sensacionalista al señor o la señora que están en sus casas, jubilados, viendo la tele, escuchando la radio o dando sus primeros pinitos en Internet mirando noticias.
En Canarias el otro día era detenido un chico por haber llevado a la hija de su novia al médico tras una caída en los columpios del parque. La ecuación estaba echada. No le quedaba otra que ser acusado de los delitos que he citado anteriormente. Y es que aquí también ha tenido bastante culpa que en el hospital también lleven esta ecuación hasta los extremos. Ahora uno o una ya no es inocente hasta que se demuestre lo contrario, se le acusa públicamente, y luego ya se demostrará. Es bien cierto que, desgraciadamente muchas veces, esta ecuación se hace realidad. Muchos jóvenes, y seguro que más de los que salen a la luz, se aprovechan de una situación de cercanía con algunas niñas y algunos niños, de los recursos y los contactos de Internet, y abusan de ellas y de ellos. Ésta es la lacra por la que todos tenemos que luchar: pornografía infantil cero! Pero no nos equivoquemos. Ahora, un joven que es muy niño y va siempre con adolescentes menores que él, un chico que cuida a su sobrina, a la hija de un amigo, un señor que pasa horas con un niño simplemente por el hecho de ser amigos, uno enseña al otro la vida, eso que todos estamos aprendiendo hablando con los más experimentados. Ahora eso es delito, hasta que se demuestre lo contrario. Lo peor es si en esas reuniones a la pequeña o al pequeño le pasa algo, una rozadura, se le cae un jarrón y se corta en una pierna, se rasca contra una esquina de una mesa de cristal, corriendo por el jardín se cae y se hace una herida con un palo, con una piedra, ETC, ETC.
Ahora todos los hombres desde los 18 en adelante estamos condenados.
Al chico de la noticia se le acusó públicamente, se dejó a la opinión pública. Gente agolpada en la entrada del juzgado insultando. Eso está bien, si fuera culpable. Se ha demostrado que no, que la niña se cayó, y ahora se mira hacia otro lado. En los medios alegan que se dejaron llevar por el diagnóstico del hospital, y no piden perdón. El hospital calla, y no pide perdón. Personalidades de la política canaria maldicen la tragedia, pero no piden perdón. Se podrían juntar todos en un comunicado y decirle al chico, "mira, tío, lo sentimos, no era nuestra intención malmeter contra tu persona, pero ¿qué podíamos hacer? Fue un cúmulo de hechos que apuntaban a ti." Y a otra cosa. Al chico le han jodido la vida. ¿Con qué valor se queda a solas con otro hijo o con otra hija de vecina? ¿Con qué actitud se quedaría la gente al ver que él está jugando con un menor en el parque? ¿Si da la hora de cenar y todavía están allí, se quedarán los vecinos vigilando sus movimientos desde la ventana de la cocina, por lo que pueda pasar? No sé, pero ahora a la gente ya le quedará la idea de que alguna vez fue acusado y no la cambiará. No tendrá una vida sin prejuicios. "Prejuicios", hay tantos. Los medios de comunicación, el hospital, la sociedad, los políticos y las políticas, jueces y juezas, abogados, abogadas... Lo mínimo que se puede pedir es que los profesionales que tengan que hacer el diagnóstico valoren siendo imparciales, objetivos, y que esto también lo hagan las demás instituciones responsables del protocolo de actuación ante posibles casos de abusos sexuales. Así, los demás también seremos responsables y no se juzgará al de turno como si fuéramos lobos ante carne fresca. Ya me espero esta polémica en La Noria, Sálvame, o alguna de estas flatulencias que abundan por la televisión.
Tenemos que seguir luchando por esas infancias rotas a manos de personas carentes de cualquier tipo de valor y principio, que abusan de niños y niñas indefensos, pero no nos equivoquemos y no metamos a todos los hombres en el mismo saco. La generalización no es el camino correcto. Tal vez se acuda a este recurso por falta de medios, en todos los ámbitos, por sentirse impotentes ante la realidad...
Ahora todo es público, una noticia algo bien metida en los medios de comunicación, un titular que venda, que enganche y "sensibilice", y la suerte está echada. La policía acompañando al supuesto agresor al juzgado, los padres de la niña en los medios pidiendo justicia, un hospital que calla, un juez que anuncia medidas y mano dura, unos políticos que salen a la palestra a aumentar la sensación de desprecio...Así juega este país.
En el diario digital "canariasahora.es", se podía leer, entre otras perlas: tras sufrir tres paradas más, la niña no pudo soportar la brutal agresión de la que fue vícitima. En "canarias7.com" también recogían los hechos: una brutal paliza mató a Aitana. La niña no se cayó del columpio, los golpes y las quemaduras que tenía se los provocó supuestamente Diego...

